De La Nostalgia y Otros Opios de las Masas | 08.27.09
by admin“Aquellos que viven en una jerarquía de clases crean y extienden esas divisiones en sus propias mentes”
-Vollman, William T. “Rising Up and Rising Down: Some Thoughts On Violence, Freedom, and Urgent Means”
“”Vanidad de vanidades, todo es vanidad”
-Libro de Eclesiastés
Como su etimología griega nosteo y algeo (“volver a la patria” y “sentir dolor”) indican, la nostalgia simboliza, para quienes la sufren, una ilusoria, dolorosa y desonectada visión o anhelo por tiempos o experiencias que han cesado de existir. La mayoría de las veces estas ilusiones son completamente desconectadas de la realidad; no obstante, los nostálgicos se aferran a una visión reacia de que “antes era mejor” y que el pasado está repleto de experiencias mejores, más felices o más justas. Esto seguramente es posible, podemos permitir, pero existen personajes nostálgicos, tales como los del Ku-Klux Klan y los Neo Nazis, que anhelan ese mismo pasado y, aunque vivimos en sociedades tolerantes (suponemos), no creo que existan muchas personas cuerdas que estén de acuerdo con los ideales de grupos como estos.
La nostalgia está bien como un sentimiento, pero no como un hecho para justificar actos de violencia. Sociológicamente hablando, cualquier acto violento (una palabra, un gesto, una frase) tiene efectos sobre segundos y terceros. Tal vez no se haya contemplado, pero vivir en una casa vandalizada, llena de insultos sobre las paredes, puede ser dañino para un niño, por ejemplo, si este se pregunta a sí mismo por qué SU casa tiene insultos y no la del vecino (pero supongo que tales contemplaciones, para ese niño, son merecidas, si es hijo de un oligarca golpista).
Para los artistas de nuestras tierras, la nostalgia es un vehículo y mensaje a la vez. No se trata de defender ideales a través de la nostalgia o en nombre de la nostalgia siquiera, pero si PARA la nostalgia misma. Para tener, tal vez, recuerdos de alegres rebeldías. Todo esto está muy bien, no soy artista para saber, la verdad, pero si creo que ser honesto con uno mismo y los demás es una responsabilidad. No es fácil de hacer, pero si creo que es un deber. Intoxicar multitudes con frases trilladas y palabras esotéricas es un crímen en si, cuando no se toma ni el respeto de ahondar sobre los temas. Las palabras de la nostalgia revolucionaria son aventadas al viento como dagas anónimas; sonido y furia, tratando de llenar el hueco que la violencia deja, no importa en donde se claven. En el corazón de un pequeño, en la mirada de una madre, esto no importa a aquellos que quieren asesinar perros para curar la rabia. Nuestro país duele y la mirada romántica hacia un violento pasado no le hace bien.
Me pregunto, si regresaramos al tiempo (que muchos anhelan) de los Mayas, que harían si les tocaría vivir como esclavo en una sociedad jerarquizada (que sería lo más probable)? Hablar del pasado, supongo.
posdata. Un interesante síntoma del revolucionario/artista nostálgico es que para éste, solo existen dos lados únicos, sin nada de por medio, como en las historietas de caballeros o de superhéroes: el bien y el mal. Esto se traduce a: resistencia y pueblo versus oligarcas, burgueses,etc. Nunca quise enemigos, pero a causa de esta dialéctica, me he visto con más de los que pensaría tener.
QED
