Laberintos: Comunidad Artística de Honduras | 07.04.09
by admin“Es un hecho muy conocido que las obras de arte provienen de la confrontación”
“Confesiones de Zeno”, Italo Svevo
Las últimas secuencias de eventos socio-políticos en Honduras, con estremeciemiento en el resto del mundo(hecho muy raro), me ponen a pensar en los distintos sectores de una comunidad social: los obreros, los empresarios, los arquitectos, ingenieros, estudiantes y obviamente, los artistas.
De éstos últimos he estado sumamente decepcionado. No ha habido una tan sola reacción coherente, un comunicado, un manifiesto, en el cual se proclamarann como ciudadanos políticos. Tal vez fueron a una marcha, tal vez hicieron una pancarta, pero es muy poco, muy tarde. Después harán sus tan sumisas, aburridas y predecibles piezas ‘conceptuales’, apoyando, irónicamente, a la gente con quien se enemistan (léase ferreterias de dueños árabes, los EEUU). Pero en esto, supongo que lo que falta es educación o un academicismo pedante de mi parte.
El CCET, que supuestamente colabora con todo cultural y artístico (aunque no exclusivamente, supongo), no sé porque no promueve sus becas a los talentos nacionales, o por que éstos últimos no las toman. Tal vez es una acusación infundada de mi parte, pero yo si me fui con una beca y no del CCET, definitivamente (a quienes encontré ensimismados, con sus protegidos y favoritos ya escogidos) de mi propia universidad. Invito a los talentos nacionales a hacer lo mismo, no porque pienso que es necesario un diploma (creo que mi validación de títulos universitarios en la UNAH están a leguas de ser completadas; no hay alguien que los pueda validar-esto fué lo último que he escuchado- enviándome de la UPFNM a la UNAH sin resultado) sino porque creo en la educación. Me parece que la Escuela Nacional de Bellas Artes no es suficiente. Más aún, ideológicamente, muchos de los estudiantes que egresan salen con una especie de lavado cerebral, en el cual están constantemente bajo sitio en una ciencia ficción pseudo marxita, paranóica y esquizofrénica. Esto no es un comentario generalizado, no todos los egresados de la ENBA son pro Marx, pero si hay un desequilivrio ideológico que complia la situación del proceso artístico.
Esta bien: en mi universidad la mayoría de los estudiantes eran post-marxistas, foucauldianos, etc. Pero esto no excluía a aquellos que eran estétas o formalistas o quellos declarados apolíticos. Esto último me parece muy saludable, un diálogo y confrontación entre ideas distintas, no solo políticas, sino propias al proceso creativo, que creo que acá, en Honduras, no existe. De los blogs e información, solo he visto una fantasía freudiana de un miedo reprimido: el de un estado de dictadura, que está más cerca de serlo con Zelaya y con los EEUU, lo supuestos enemigos de la izquierda, que ahora, con su apoyo, no saben que hacer, que con Micheletti, la satánica reencarnación del General Francisco Franco.
Si hay críticos de arte nacionales, son muy pobres. Si traen ‘expertos’ tienden a ser ineptos (Léase A. Sammos) e irónicamente, parcializados. Además, ambos tienen muy pocas conexiones con el arte mundial. Se encierran, como la selección de futbol nacional en CONCACAF, con un discurso exclusivo en Arte Latinoamericano; el cual es desordenado, por decir algo eufemístico, e ignoran lo que sucede fuera (lo cual es una de las razones porque el arte latinoamericano es tan aislado y regionalista) y muy pocas veces(o nunca) envían a sus artistas protegidos a participar a un concurso en digamos, Nueva York o Miami, en vez de Quito o Cuenca. Créanme que hay una enorme diferencia.
Pero ahí siguen, y por esto, los hondureños de vocación artística siempre serán artistas marginalizados, exclusivamente locales y desnutridos educacionalmente (a menos de que todos sean Picasso, quien recibió muchas clases, por cierto o, Basquiat, quien bueno, supongo que si todos fueran Basquiat fuera algo sin prededentes). Esta es una era de competencia; los mitos modernistas de ‘genio’, de ‘wunderkind’, etc. ya están en una fase de referencia arte-histórica, aunque siempre sirven en el mercado, pero este mercado es mucho más competitivo que nunca. Hay más artistas dedicados exclusivamente hacer arte que en ninguna otra época de la historia humana; hay más maestrias en bellas artes y estudiantes de arte que en cualquier otro momento histórico. Así que mejor invertir en educación que en ese espresso doble. No es tan fácil como digo, lo sé, pero ser parte de una bienal en Quito no es lo mismo que una en Amsterdam. Ni por un momento lo crean. Pienso que invertir en educación artística, promoción de becas, debería de ser una prioridad, no un lujo. Y además, después de reventarse el trasero por un cupo en una maestría en bellas artes y terminarla, no hay NADIE ni NADA que les quite esa satisfacción y ese orgullo. NADIE. El llamado empiricismo (terminología utilizada errónoneamente) del proceso creativo e inelectual es demasiado limitante.
Así que dejemos de creernos sabelotodos porque no lo somos. Yo pienso seguir con mi educación, ya que se que es limitada y espero que los talentos atísticos nacionales hagan lo mismo. Esto lo estoy tratando de hacer con mis propios recursos y estoy en una posición tal vez más privilegiada económica, pero eso no me excluye de las dificultades de un artista o un estudiante de las artes visuales. Esto no es consejo porque eso no lo doy. Es más como una advertencia, supongo. No hay nada más triste que el olvido. Salvador Leary, por ejemplo, sigue siendo uno de mis pintores favoritos. Pero como transmito esas ideas que él tenía y como pienso hacerle pensar a los nuevos radicales que éste precedía a Arzu Quioto? Dificil, pero no imposible. Me gustan mis posibilidades. Pero solo puedo obtenerlas mediante una educación e investigación intensa. Nuestra arrogancia, pensando que publicados en catálogos regionales, o halagados por el círculo claustrofóbico de Honduras nos hacen grandes artistas latinoamricanos no es más que una fantasía.
Neceesitamos educarnos más. Optar y pedir por ayuda a los sectores nacionales e interncionales para educarnos más competitivamente es urgente. No veo otra salida para salir de este mundo regional. No estoy diciendo que el mundo artístico del mundo internacional es lo más puro o inocente, pero tenemos que entrar en esa competencia. Hay muchos que lo estan haciendo, como pueden, pero aquellos que nos quedamos satisfechos con exponer en bienales y concursos regionales veremos las consecuencias. No soy nadie para juzgar y el arte es muy complejo, cada artista tiene sus razones por serlo, pero es por eso mismo que tenemos que ponernos a esa pauta de crecimiento epistemológico y estético. Lo digo con toda sinceridad y respeto. No me creo un gran artista, pero si creo que hay muchos talentos en Honduras que merecen más de lo que tienen.
