Poco Pan Pésimo Circo | 06.22.10

by admin

Poco Pan, Pésimo Circo

Alta es la noche y Morazan vigila. ¿Es hoy, ayer,mañana? Tú lo sabes.”

-Pablo Neruda, ‘Canto General, Poema a Morazán (1842)’

“La política invade al deporte regularmente, pero nada a memoria reciente tan malo como la Guerra del Fútbol…en el cual murieron al menos 3,000 personas”

-Andrew C. Thomas, “The Tech”, Massachussetts Institute of Technology,

Dentro de los últimos meses, hemos presenciado un desbordado fanatismo hacia el futbol después de la clasificación de la selección nacional al mundial de futbol en Sudáfrica. Es excelente que nuestra sociedad pueda tener algo en común, un gusto compartido, pero es preocupante observar como este fanatismo nos lleva al olvido, apatía, conformismo y hasta violencia. La devastadora tormenta tropical ‘Agatha’ dejó a mucho de nuestro país en ruinas y problemas que continuan a abatirnos. Después de la atmosfera tensa a partir del 28 de junio, entonces, se vió la clasificación de Honduras al mundial dio como la satisfacción de poder sobresalir en algo tan especial. Tal vez todo el mundo sienta esto, en sus respectivos países, de una forma u otra, pero solo podemos afirmar con certeza lo que pasa con nuestro país.

Desde que Porfirio Lobo Sosa invitó a Reinaldo Rueda, el director técnico de dicha selección a aparecer y dar un discurso emotivo en la toma presidencial después del 28 de junio del 2009, se borra la línea entre el deporte y la política; lo absurdo se vuelve moderado. La falta de límites entre el fútbol (o cualquier otro deporte) y política es muy peligroso y además, recurrente.

En nuestro país nos hemos adormecido frente a los problemas que enfrentamos. Parece inapropiado que el presidente esté ausente de su país cuando este está en condiciones graves,por ejemplo y es especialmente alarmante que se trate de atender un mundial de fútbol. Pero sin (o con )el presidente, toda la nación se paralizó, inmersos en nuestros televisores plasmas adquiridos a costos enormes y plazos impagables (L. 13, 495.00 o L. 688.00 al mes los más baratos) para poder ver con todo lujo el espectáculo más grande del mundo. Se compró camisetas, gorras y demás parafernalia que tales eventos demandan, mientras el crimen aumentó, la pobreza aumentó, el dengue hemorrágico aumentó y nuestra imagen internacional, nunca bien vista de por sí, sigue en declive. Nadie, al parecer, se preocupó por el precio de las camisetas de la selección o de cuantos productos a sus canastas básicas pierden a costa de ellas (según el último informe del Ministerio del Trabajo, la canasta básica cuesta 6,300 mensuales; la camiseta oficial cuesta 1,300 lempiras).

El primer juego de la selección fue una velada interminable, con fiestas por doquier, con negocios repletos desde la noche anterior o abriendo a la madrugada, con personas voraces, con los ojos enrojecidos por el desvelo, para ver el partido contra Chile, juego que, por otra parte, perdieron. Los que no han perdido son los negocios y corporaciones grandes, estos recibirán la gloria en forma de dinero, mucho después de que pase nuestra euphoria. Ellos han hecho y seguirán haciendo ganancias enormes, lo cual, según cuentan, es bueno para la economía. Pero la gran mayoría de ese dinero no irá a ninguna parte, no generara empleos duraderos, no generará capital para la empresa pequeña o mediana, ni mucho menos amedrentó la delincuencia, corrupción o mejorará nuestra falta de educación.

Al momento de escribir esto, el cantante de música popular “El Pery” fue asesinado en pleno bulevar Suyapa a horas de la mañana. Fue un día excelente para cometer algo tan insidioso precisamente porque el partido citra España se disputaba; nadie le pondría atención a otra cosa.

Amar un deporte es una cosa sana; apoyar nuestra selección es cosa digna. Pero hacer depender toda nuestra identidad nacional de una selección de fútbol es absurdo por más que le busquemos justificarlo. Que sea el deporte más popular del mundo, inclusive en países como Bangladesh o Argentina, no es excusa para su defensa. El deporte no es identidad, ni debería serlo.

Lo peor del caso es que hablar en contra del fútbol está prohibido. Nuestra imagen e identidad están ligadas a la selección de fútbol. Criticar al presidente por estar dos semanas fuera del país por ver fútbol es inadmissible, porque somos inculcados desde pequeños a identificar a la selección con nuestra identidad. Por ende, lo que llamamos pasión es, en realidad, nada más que la satisfacción de una socialización efectivamente internalizada. Si uno no es hincha, automáticamente uno es anti-hondureño y patriotero.  Si la selección de fútbol gana, YO gano, psicológicamente.

En un estado totalitario, solo un dogma predomina y este es incuestionable e infranqueable.

En el antiguo imperio romano, ‘Panem et circem’(pan y circo) era una maniobra por la cual los emperadores utilizaban grandes espectáculos en el coliseo para divagar a la turba de los problemas sociales. En Honduras, ya estamos dispuestos a despilfarrar lo poco que tenemos por ver dicho espectáculo. Sin el espectáculo, no tenemos identidad, porque esta fluye del mismo. El fútbol no es un reflejo de quienes somos o podríamos ser, es más bien todo lo que somos. Es nuestro pan y nuestro circo.

¿Que pasará después del mundial? ¿El retorno a ‘La vida normal’? La vida normal no existe para nosotros. Nuestra selección ya está eliminada. Ayer se cumplió un año del exilio forzado de Manuel Zelaya. Todo se derrumba, literalmente, con la lluvia. Los aullido de pitos, bombos y gritos se esparcerán por las calles como fantasmas. Ni el ruido de niños jugando fútbol en la calle se escuchará, ya que las calles se han vuelto demasiado peligrosas para ese tipo de cosas.

-Federico R.

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